viernes, 16 de septiembre de 2016

La estrella de Belén, los Reyes Magos y la paleogeografía de Vinaròs hace 2000 años atrás. Diferentes cuestiones histórico-geográficas.


1.La estrella de Belén

            La estrella de Belén ya aparece en el Evangelio de San Mateo, cuando se realiza la pregunta: “¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer?. Porqué vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo” (Mateo 2:2).

            Hasta el momento, se ha especulado e indagado mucho, sobre que pudo ser aquello que según este texto, habría de relacionarse con algún tipo de elemento astronómico.

            Por dicho motivo, brevemente quisiéramos destacar las teorías más importantes que respaldan la existencia de la Estrella de Belén, una de ellas a través del astrónomo M. Molnar, quien cree que este cuerpo viajó por nuestro espacio durante el año 6 a.C., pudiendo ser realmente una doble ocultación astronómica de Júpiter tras la Luna, algo que incluso llegaría a respaldarse en diversas citas del Evangelio de San Mateo, cuando supuestamente los Reyes Magos (sabios de la época), siguieron dicho evento.

            Nosotros no vamos a entrar a debatir si realmente lo que relata el Evangelio pudo ser una lluvia de estrellas, un cometa, una supernova, una nova, una conjunción de planetas o cualquiera de las demás teorías que se han comentado, aunque, dependiendo de lo que fuere, está claro que si ocurrió y al fenómeno histórico se le ha dado una respuesta científica, es obvio que en el cielo claro y estrellado del primitivo Vinaròs pudo ser avistado, puesto que la contaminación lumínica que hoy tenemos en nuestro planeta, nada tiene que ver con el verdadero aspecto que presentaban las noches en la época del Imperio Romano.

            Suponemos que en el caso de que realmente se contemplase este fenómeno astronómico, hemos de saber que por aquellos días ya habían gentes o “antiguos vinarocenses” que lo observaron, concretamente a través de los viejos íberos, que estarían romanizándose en lo que hoy es el área que ocupa el yacimiento de La Closa.


2. Los Reyes Magos

            Otra figura que se acompaña con la estrella de Belén son los Reyes Magos.

            Sabemos que éstos aparecen como magos, aunque en realidad no se les cita como Reyes, cuando en la misma fuente podemos leer: “Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajó el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén” (Mateo 2:1).

            Sobre su origen, nuestro historiador local, J.A. Gómez Sanjuán (2004), comentaba al respecto que “el apóstol sólo dice que procedían de Oriente. Otros testimonios, como los de la Iglesia de Siria, más antiguos, hablan de que procedían de Persia; y los griegos que los Reyes llegaron del reino de Caldea (Babilonia) muy prestigioso entonces por sus astrólogos (equiparados por entonces a magos) y que además contaba con una importante colonia judía. Incluso es muy posible que los Reyes Magos fuesen de origen judío, por lo que sería así comprensible que fuesen a adorar al recién nacido rey liberador”.

            Si queremos remontarnos a las raíces que han dado pie a la actual cabalgata, hemos de saber que los Reyes Magos o también llamados Magos de Oriente, es el nombre que emplea la tradición cristiana para citar a tres visitantes que tras el nacimiento del niño Jesús, decidieron desplazarse desde países extranjeros, para acudir hasta Belén y una vez allí, poder venerarlo con una serie de ofrendas. Respecto a la cifra de estos “Magos” (y cuya figura realmente podría ser la de miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménide), vemos como va variando según la tradición en que nos movamos, pues si en la Biblia no se da una cantidad concreta, se desprende que hay uno por ofrenda -oro, incienso y mirra-, otras leyendas relatan la presencia de cuatro (en donde el cuarto rey ficticio, es llamado Artabán, siendo una figura muy extendida por Rusia). Por último, tenemos el caso de Armenia, donde se ha llegado a creer que había un total de 12 Reyes Magos. Respecto a nuestra tradición, se dice que estos personajes están enterrados en un lustroso relicario, ubicado en la Catedral de Colonia (Alemania), donde supuestamente descansan los huesos de los tres sabios de Oriente.

            Sobre la fecha de celebración de la cabalgata en Vinaròs, no tenemos un año concreto, pues Borràs Jarque indica en su obra que “l'any 1922, a iniciativa del Rvent. Arcipreste coadjuvat per la òbra caritativa del Roper, es celebrá per primera vegada en Vinaròs la cabalgata dels Reis d’ Orient. Fon un desfile dels simbòlics Magos en cavalleríes seguits de gran número de autos, repartint-se joguets i ròba als infants pòbres, als que portá sobretot ilusió i alegría, al mateix temps que constituí una simpatiquíssima festa nocturna per a la ciutat”. En un principio, podríamos creernos esta fuente de datos y fijar ese año como el oficial para el desarrollo de la primera cabalgata.

            No obstante, la cosa parece no estar del todo clara, pues esta fecha en principio puede adelantarse un año más de antigüedad, ya que en la revista San Sebastián, podemos leer (en su número 308, con fecha del 9 de enero de 1921), la siguiente noticia: “=Memorabilísimo acontecimiento= El 5 de Enero será para siempre memorable en Vinaroz. En este día visitaron nuestra ciudad SS. MM . los Reyes Magos… En la Parroquial se reunieron autos, carruajes… la banda Alianza y un enorme gentío casi imposibilitaba el pase, hasta las afueras de la calle de S. Francisco, donde con todos les honores reales, fueron recibidos SS. MM”. Ello nos indica que nuestro cronista se equivoca en su obra.


3. La paleogeografía de Vinaròs hace 2.000 años atrás.

            Pero, dejando un poco de lado la cuestión histórica en cuanto al modo y la forma de  como pudo haber acontecido este episodio histórico, no podemos pasar por alto el realizarnos la pregunta de que tipo de hábitat era el que existía por aquel entonces en estas tierras.
            De acorde a los datos de los que partimos, respecto a la climatología general del momento, podemos barajar la posibilidad de por aquellas fechas, en nuestro municipio (poco más de 2000 años atrás), existía un conjunto de pobladores, formado a través de un modesto conjunto de viviendas rurales, que se emplazaban en la falda del Puig de la Misericòrdia.

            Es de imaginar que aquellos habitantes vivirían a grandes rasgos en un clima cálido y humedo, incluso un poco más acentuado que el actual.

            Respecto a dicha cuestión, un reciente estudio nos muestra elementos de interés que van por esta línea. Es el caso de algunas evidencias, como la de porqué los romanos consiguieron desarrollar el cultivo de la uva en las regiones septentrionales de las Islas Británicas, o la de a que se debía el uso cotidiano de la toga (science reporter, 2012), un fenómeno que podrían confirmar los análisis dendrocronológicos de árboles que existían en esos momentos.
            Dentro del intervalo climático que Inocencio Font Tullot describe bajo la designación de “Episodio Cálido Romano (100 a.C. - 400 d.C.)”, nos comenta que “existen evidencias de que en los tiempos de Plinio y en el siglo anterior se cultivaban las viñas y el olivo en Italia en zonas notablemente más al norte de lo que solía en siglos anteriores, lo que concuerda con la tendencia hacía una recuperación térmica, acompañada de una disminución en las precipitaciones que se inician en Europa hacia el año 100 a.C., y que dura aproximadamente hasta el 400 d.C. coincidiendo más o menos con la época romana” (Font Tullot, 1988, 53).

            En lo que se refiere al nacimiento de Jesús, añade que “otras condiciones climáticas se dejaron sentir particularmente en el próximo Oriente, por lo que el nacimiento de Jesucristo tuvo lugar en una época de las climáticamente más benignas de los últimos cinco mil años” (Font Tullot, 1988, 54).

            Respecto a nuestra franja territorial partimos de datos de enorme valor que nos sirven para aproximar el aspecto que ofrecía nuestro medio pues “según Cuenca Payá y Walker (1986) los análisis polínicos de Torreblanca (Castellón) y probablemente también los de San Carlos de la Rápita, sugieren la existencia de una marcada extensión de las hierbas y cañizales propios de los humedales durante la época romana” (Font Tullot, 1988, 54).
            Por aquel entonces nuestro hábitat no sufriría una excesiva explotación antrópica, por lo que seria tiempo después cuando éste se vería afectado, comenzando a notarse con una mayor claridad en aquellas zonas más apartadas, justo donde hoy existe el área piedemontera, entorno en la que comenzaría a registrarse un poblamiento humano, y cuya actividad se extendería hacia el llano. Será a partir de esa época cuando la carrasca y el olivo comenzarán a ganar terreno sobre un espacio donde anteriormente lo hacían las pináceas.


David Gómez de Mora


Bibliografía:

-Evangelio de San Mateo

-Tree-rings prove climate was warmer in Roman and Medieval times than it is now and world has been cooling for 2.000 years (Dailymail.co.uk). Science Reporter, 11 july 2012.

-Borràs Jarque, J.M. (1929-1931). Historia de Vinaròs, tomo II. Edició facsímil 2001. Ajuntament de Vinaròs.

-Cuenca Payá, A. y Walker, M.J. (1986). Palaeoecological aspects and palaeoeconomic interactions in southeastern Spanish prehistory, Simposio sobre fluctuaciones climáticas. Universidad de Madrid.

-Font Tullot, I. (1988). Historia del clima de España. Cambios climáticos y sus causas. Instituto de Meteorología. Madrid 297 pp.

-Gómez de Mora, D. (2007). Paleogeografía de Vinaròs. Una hipótesis sobre el antiguo medio físico de Vinaròs. Editorial Antinea. Vinaròs.

-Gómez de Mora, D. (2010). El Vinaròs romano en tiempos de la Estrella de Belén. Columna geogràfica, edició 353, del 20 de desembre de 2010 al 2 de gener de 2011. Vinarosnews.

-Gómez de Mora, D. (2011). La cabalgata de los Reyes Magos en Vinaròs. Columna geogràfica, edició 354, del 3 al 16 de gener. Vinarosnews.

-Gómez Sanjuán, J.A. (2004). La tradición de los Reyes Magos. Columna geogràfica, edició 179, del 5 al 18 de gener. Vinarosnews.